Monstruos University y la traducción de canciones en el sector audiovisual

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El mundo de la traducción audiovisual puede ser una herramienta de formación muy útil para futuros traductores. Cierto es que hay ocasiones en que las versiones traducidas son mejorables, pero hay que tener en cuenta que entre los factores que las condicionan figura el tiempo. De hecho, los traductores muchas veces bromean con frases «la traducción que me encargaron hoy era para ayer», quizás como vía de escape al estrés que acumulan al ver que la calidad de su trabajo va a verse afectada, irremediablemente, por el tiempo que marca un reloj.

Muchos no éramos conscientes de las secuelas que nos iba a dejar el hecho de estudiar la carrera de Traducción e Interpretación. Cada vez resulta más difícil ver una película sin preguntarnos qué diría el actor en la versión original o leer libros traducidos sin encontrar fallos de traducción o erratas. En general, no hay elemento lingüístico que se salve de nuestra mirada analítica.

En esta entrada, analizaremos brevemente la traducción de canciones en el sector audiovisual, en concreto, en la película de animación Monsters University.

Para empezar, si en una película aparece una canción, ¿la traducimos, la subtitulamos o la dejamos en versión original sin más? Todo depende. En caso de que tenga que ver con lo que sucede en pantalla o esté relacionada con la temática de la película, normalmente suele subtitularse. Ahora bien, si la película va dirigida al público infantil, la historia cambia. Podríamos afirmar que, en este caso, las canciones adquieren mayor importancia, ya que contribuyen a crear todo un imaginario. Recordemos canciones como Hay un amigo en mí de Toy Story, de la productora de animación Pixar, o No importa la distancia, de la película de Disney Hércules. ¿A cuántos niños (y no tan niños) han marcado o influido?

La película objeto de análisis de esta entrada comienza con una escena en la que aparece un autobús que lleva a los «monstruitos» a la fábrica de sustos. En inglés, amenizan el camino con una versión adaptada de la popular canción Dry Bones, también conocida como Skeleton Bones:

En concreto, escuchamos el siguiente fragmento: «…head bone. The head bone’s connected to the… horn bone. The horn bone’s right above the… wing bone» (lo que en español significa «El hueso de la cabeza está conectado al hueso del cuerno. El hueso del cuerno está justo encima del hueso del ala»). En francés, la canción se ha traducido casi literalmente. Sin embargo, en español no escuchamos nada parecido, sino que los pequeños entonan: «…y un gusano se apostaron la manera de asustar a un humano», es decir, una canción muy conocida entre los niños españoles pero, en este caso, adaptada al contexto.

Podemos preguntarnos por qué no se ha buscado una canción que hable de los huesos en español para mantener la misma temática. Resulta que en España no es habitual aprender los nombres de los huesos con canciones. De hecho, una simple búsqueda en cualquier navegador de la red evidencia que no existen canciones cuya temática gire entorno a la osamenta humana. Es más probable que un chiquillo español conozca Dry Bones, pues se suele utilizar en el aprendizaje del vocabulario referido a los huesos en inglés, que una canción sobre la misma temática en su propia lengua. Pero, ¿por qué no se ha traducido la canción inglesa es la versión española? Los traductores españoles han preferido que el niño inicie el visionado de la película con una canción que le resulte familiar que con otra que sea totalmente extraña, lo que me parece muy acertado, pues el niño se sentirá vinculado con la película. 

Por otra parte, si la película se hubiese traducido al gallego, la canción O esqueleto, de grupo de teatro pontevedrés Migallas, sería idónea para la ocasión. La podéis escuchar en el siguiente vídeo:

En último lugar, prestemos atención a la traducción del título. En español se ha mantenido el título inglés con traducción de la primera palabra, Monstruos University. Ahora bien, en francés se tradujo por Monstres Academy. No obstante, cuando los niños están visitando la fábrica, un asustador profesional les dice, en la versión francesa: «J’ai appris tout ce que je sais à mon école: à l’Université des Monstres» («Aprendí todo lo que sé en mi escuela, en la Universidad de Monstruos»). ¿Por qué dice «Université des Monstres» cuando la película se titula «Monstres Academy»? A ver si se os ocurre algo…

MONSTERS UNIVERSITY

 Tamara Andrés Padín

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Vernissage de la sección cine

Me he dado cuenta de que existe una gran cantidad de ignorancia con todo lo relacionado a la cultura cinematográfica. Es verdad que no tenemos ninguna asignatura en el instituto que trate sobre el tema, pero no podemos olvidarnos de que se le conoce tradicionalmente con el sobrenombre del «Séptimo arte» y como faceta artística debemos otorgarle el estudio que se merece. Mucha gente piensa (y lo he comprobado muy a mi pesar) que el cine es un invento estadounidense que existe desde hace tiempo, pero que no vale la pena hasta la década de los 2000, cuando se empiezan a aplicar los efectos especiales y pantallas digitales. Además, tendemos a atribuir diferentes adjetivos calificativos para las diferentes escuelas del cine que existen. En primer lugar, todos los filmes que llegan de Estados Unidos nos parecen obras maestras, ya sea un señor descuartizando seres humanos vivos (sí, hablo de Hostel), unos adolescentes desfasados y salidos (sí, hablo de American Pie) o una comedia amorosa en la que se recurre a un humor fácil, poco inteligente y mediocre (sí, hablo del 50 % de películas que salen cada año, la mayoría de las cuales protagonizadas por Jennifer Aniston o Adam Sandler).

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Después tendemos a encasillar o estandarizar los demás países: España = cine malo y extravagante (no es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que escucho «Yo no veo cine español» y nos dejan a todos sentenciados de por vida); Francia = cine experimental y sin humor; Woody Allen = cine raro y lento; Reino Unido = «no sé, para mí todo lo que está en inglés forma parte del mismo pack» (pero bien que a nosotros no nos gusta que nos confundan con Latinoamérica); cine europeo alemán, suizo, checo, húngaro, serbio o griego: desconocido e inexistente; cine italiano: Perdona si te llamo amor; cine sueco: Los hombres que no amaban a las mujeres; cine argentino o chileno: «nunca se me dio por ahí, supongo que alguna de Ricardo Darín»; cine japonés: «películas de terror que no veo porque existe la versión americana» cine iraní: cine independiente que parece que suena a guerra o a bodrio; y así un deprimente y largo etcétera. Sin embargo, para eso estoy aquí hoy, porque el cine es un arte amplísimo y muy interesante que complementa a la lectura (en ningún caso la sustituye) y que existen numerosos estilos adaptados a diferentes temáticas, situaciones y perfiles de personas. Cada uno es libre de elegir la película que más le convenga en cada caso, pero no siempre lo comercial y conocido es lo mejor del mercado, y muchas obras excepcionales pasan a formar parte de un submundo de olvido, que nunca más será rescatado. Me estoy acordando, por ejemplo, de dos películas que vi por casualidad hace ya unos años y que no fueron nada comerciales.

Una es Gia, protagonizada por Angelina Jolie, y que recrea, a través de testimonios estilo documental, la vida y muerte de Gia Carangi, una de las primeras top model de la historia, que alcanzó la fama con tan solo 17 años llegando a ganar millones. Lamentablemente, y debido a su rápido ascenso mediático, Gia cayó en el mundo de las drogas, fue despreciada por los fotográfos, robó a su madre para comprarse heroína y una vez en la calle, violada y olvidada por la sociedad, murió infectada de sida, enfermedad aún desconocida en los años 80.

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Otro de los grandes filmes que recomiendo con insistencia es Factory Girl, basada en la vida de  Edie Sedgwick, una de las grandes musas de Andy Warhol, que fue protagonista de casi todas sus películas experimentales. Convertida en toda una estrella y codeándose de la alta sociedad neoyorquina de los años 50, Edie perderá el sentido de la realidad, se vuelve adicta a las drogas y comienza un romance con Bob Dylan. El pintor de Pop Art, Andy Warhol, celoso y resentido, la rechaza, y Edie comienza a entrar en un espiral de decadencia y declive. Años después se ha convertido en una prostituta, vagabundea por las calles y finalmente sufre un trágico final, muriendo de sobredosis.

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(Recuerdo que existe otra película que narra un incidente que sufrió el controvertido Andy Warhol a manos de una esquizofrénica que le disparó tres veces, titulada I shot Andy Warhol)

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Hay que ser inteligentes a la hora de escoger una película y no estereotipar o generalizar un país tan solo por alguna que no nos haya convencido. Además tenemos en mente la idea de que el argumento debe ser ordenado y lineal con un final feliz que nos haga volver a casa con el sentimiento de que no perdimos el tiempo o el dinero. Sin embargo, no siempre ocurre así; muchos directores planean un final inesperado, desconcertante o abierto para que el espectador saque sus propias conclusiones. También existen películas desordenadas, a base de flash-backs, con varias lineas argumentales o que empiezan in media res (es decir, en medio de la acción, la típica película que empieza con un hombre tirándose al precipicio dispuesto a suicidarse y que antes de caer se rebobina y se explican los motivos). Me estoy acordando de una en concreto que salió hace poco en la gran pantalla y que me marcó profundamente debido a su complejidad argumental. Estoy hablando de The words, que en español tuvo una excelente traducción El ladrón de palabras, título que no se tradujo en las demás lenguas. En esta película se entremezclan tres historias diferentes de tres escritores. Tiene un final interesante, abierto al juicio de cada uno, y te hace reflexionar, invita al espectador a involucrarse en la trama.

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Como decía antes, muchos son los que creen que el cine es una invención estadounidense. Lejos de la realidad, el cine nace con los hermanos Lumière en París en 1895, cuando proyectan unas imágenes en movimiento de unos obreros saliendo de una fábrica de Lyon y un tren que llega a la estación (momento durante el cual el público se echo hacia atrás, asustado, pensando que el tren los aplastaría).
Durante los primeros años del siglo XX el gran cineasta del momento será el francés Georges Meliès, conocido por la película Le Voyage dans la Lune (titulada Viaje a la Luna en español). Os dejo el link: http://www.youtube.com/watch?v=aU7aFgYzTGw

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Meliès fue uno de los primeros en incorporar los efectos especiales (evidentemente cavernícolas si los comparamos con los actuales, pero revolucionarios en aquella época) con viajes fantásticos, extraños y surreales inspirados por Julio Verne. Sin embargo, tras el estallido de la primera guerra mundial, muchos filmes se perdieron y el cineasta cayó en el olvido. Martin Scorsese le hará un tributo en una de sus películas, Hugo (traducida al francés como Hugo Cabret y al español como La invención de Hugo), en la que Meliès es interpretado por el actor Ben Kingsley. Recomiendo ambas películas, tanto Viaje a la Luna (que cuenta con una excelente banda sonora) como La invención de Hugo, pudiendo observar el enorme avance que se ha hecho a lo largo de estos años en el mundo del cine, y rindiendo homenaje a uno de los primeros artífices de la cinematografía, de esta manera nunca olvidaremos cuales son nuestros verdaderos orígenes.

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Al ver esta película me empecé a interesar enormemente por los primeros años del cine. Descubrí, asimismo, el período de entreguerras, un momento de eclosión vanguardista, especialmente de países donde se desarrolló un importante movimiento cultural, y eso se va a reflejar en el cine. De hecho, muchas de las películas de esta época (años 20 y 30) son consideradas como obras maestras difícilmente superables a pesar de contar con una primitiva tecnología. Hablo, además, de países donde se gestaron importantes estilos artísticos  que van a querer plasmar su idealismo en las imágenes en movimiento, como el expresionismo alemán, cuyo ejemplo más claro es El gabinete del doctor Caligari. Este film lo podéis encontrar online en Youtube y, a pesar de ser mudo y con una calidad muy deteriorada, es increíblemente envolvente, te engancha desde el primer minuto e incluso desprende emociones insospechadas. http://www.youtube.com/watch?v=bMJ0hdxG18Y [película de dominio público]

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Cuenta la historia de Francis, su novia Jane y su amigo Allan que van de visita a un pueblo alemán donde conocen al Dr. Caligari y al sonámbulo Cesare, el cual puede responder a cualquier pregunta que se le haga. Allan le pregunta cuando va a morir y Cesare le dice que esa misma noche, profecía que se cumple. Francis y Jane investigan entonces a estos dos misteriosos personajes y descubren que el Sr Caligari no es más que el director del hospital psiquiátrico del pueblo que hipnotiza a Cesare para realizar crímenes. Sin embargo, la película da un giro de 360° y en un determinado momento se descubre que Francis, Jane y Cesare son pacientes del hospital psiquiátrico y el Dr. Caligari es el doctor que les ha prometido sanarlos. Esta película es un símil de la situación alemana de la época (El Dr Caligari es Hitler, el cual ha conseguido hipnotizar a los militares nazis, Cesare, para cometer crímenes y crear un pueblo enfermizo (Francis y Jane). Otro de los grandes hitos del expresionismo alemán es Metrópolis, ambientado en una ciudad del futuro en el que viven dos clases sociales separadas, los intelectuales que viven en los rascacielos de la superficie, y los trabajadores que viven en un submundo. Un malvado científico va a crear entonces un robot para enviarlo a la superficie, instigar el caos y así poder vengarse.

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Ese robot es ampliamente conocido por los numerosos carteles y pósters que se han hecho a lo largo de las décadas y que supone el germen de la ciencia ficción moderna, el futurismo vanguardista, anunciador de los rascacielos del nuevo siglo y el ascenso de las clases pudientes frente al proletariado. [http://www.youtube.com/watch?v=B4rI__TRvcY]
Como podéis observar, este tema da mucho de que hablar y me parece especialmente interesante. Además como estamos en un blog de traducción, podemos aplicarlo al título de películas, haciendo hincapié en el francés, que es nuestra lengua de especialización. A partir de ahora, creo esta sección y todos podéis ayudar aportando ideas. En la próxima entrada tengo pensado hablar sobre la industria Disney, las películas clásicas, la traducción de los principales personajes y el panorama de la animación en la actualidad. Espero transmitiros toda la ilusión, creatividad y perspicacia que intento haceros llegar.
À suivre…
[Continuará]

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Hugo Domínguez Silva
[Le Quatrevingt-treize]

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Una lengua conocida por todos y desconocida por la mayoría

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Como decía Rousseau: « Si-tôt qu’un homme fut reconnu par un autre pour un être sentant, pensant et semblable à lui, le désir ou le besoin de lui communiquer ses sentimens et ses pensées lui en fit chercher les moyens. Ces moyens ne peuvent se tirer que des sens, les seuls intrumens par lesquels un homme puisse agir sur un autre. Voilà donc l’institution des signes sensibles pour exprimer la pensée ».

Entre las grandes necesidades del ser humano debemos destacar la de la comunicación. Por ello, aquellas personas con discapacidades en el habla o audición han desarrollado a lo largo de los años el lenguaje de signos, una lengua de la que todos hemos oído hablar, pero que apenas conocemos. Para nosotros, estudiantes de traducción, así como futuros intérpretes, el lenguaje de signos es una puerta que no deberíamos cerrar, pues, así como hay intérpretes para todas las lenguas, también los hay para la de signos y, además, muy demandados. Las funciones de un intérprete de signos son eliminar las fronteras entre oyentes y sordos, así como facilitar la independencia a personas con esta discapacidad. De este modo, se les proporciona la información necesaria para formar su propio criterio. Las técnicas de interpretación siguen siendo tanto la directa como la inversa y, por otra parte, los métodos, al igual que en otras lenguas, son:

–  El método de interpretación simultánea: es el más conocido y más empleado por los intérpretes de lengua de signos. En este, la interpretación se realiza al mismo tiempo que el discurso original, pero con unos segundos de retraso con el fin de que el intérprete capte el mensaje.

–  El método de interpretación consecutiva: consiste en recibir el mensaje visual o auditivamente, memorizarlo e interpretarlo posteriormente de forma oral o gestual. Esta interpretación se realiza una vez que el discurso ha finalizado o por grupos de frases.

En la actualidad existe un máster oficial en Comunidad Sorda, Educación y Lengua de Signos pensado para traductores e intérpretes que han finalizado sus estudios y que tengan, al menos, el nivel B1 de la lengua de signos. Dicho máster cuenta con dos itinerarios, el primero va encaminado a la docencia de lenguas de signos y el segundo, quizás el que más pueda interesarnos, encamina a los estudiantes hacia el mundo de la interpretación de la lengua de signos en los ámbitos jurídico y educativo.

¡Abramos la puerta al lenguaje de signos!

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Paula García Ferreiro

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Modernicemos a linguaxe xurídica

Este curso estamos vendo na Universidade bastante sobre a linguaxe xurídica. Por iso, vou aproveitar este primeiro artigo que fago como colaboradora do blog Creatrad para falar un pouco sobre o tema.

A linguaxe xurídica, que nos parece algo tan afastado, é unha linguaxe especializada, mais non só está dirixida a especialistas (e o que é máis, na maioría dos casos o lector potencial deste tipo de textos é un lego ou un semilego). Os documentos administrativos, deberían ser, polo tanto, textos sinxelos que poida entender unha persoa cun nivel intelectual e uns estudos medios.

Dende a lingua galega, a Administración galega e as traducións cara ao galego dos textos doutras administracións de ámbito estatal, inténtase conseguir este achegamento ao usuario, ao lector final destes textos. Tamén debo pór de manifesto aquí que isto é máis doado de levar a cabo pola lingua galega ca pola española. Isto débese a que a primeira se mantivo fóra do ámbito administrativo e xurídico durante moito tempo e agora, partindo case que de 0, pretende adaptarse aos tempos que corren e achegarse máis ao público potencial. Porén,  á segunda cústalle máis modernizarse e deixar atrás toda  unha serie de recursos que levan usándose dende sempre.

Nun informe do 2009 da Comisión de modernización del lenguaje jurídico fálase do «dereito a comprender» dos cidadáns e danse recomendacións aos profesionais deste ámbito, que poderían resumirse en «facerse comprender». Trátase dun equilibrio, pois, entre precisión e claridade.

Porén, e malia que máis recentemente se estean a facer intentos de modernización coma o do informe ao que acabo de facer referencia, a linguaxe xurídica e administrativa en español non se modernizou, senón que continúa sendo unha linguaxe arcaica, con multitude de fórmulas que non se usan acotío.

Como conclusión, poderíase dicir que urxe modernizar a linguaxe xurídica. Quen se encarga de redactar documentos administrativos e xurídicos debería sempre ter en conta o destinatario e, xa que logo, evitar oracións moi longas e vocabulario complexo, fórmulas arcaicas, alteración da orde «habitual» das oracións, redundancias (resumir brevemente, conclusións finais, base fundamental…), nominalización excesiva…

Nunha publicación do BOE do 2 de febreiro de 2013, atopamos a seguinte oración:

«Asimismo, dichas medidas deben adoptarse a la mayor brevedad al objeto de evitar que a lo largo del año 2013 se produzcan modificaciones en los escenarios de costes previstos, que producirían distorsiones sobre las hipótesis tenidas en cuenta en la referida orden».

Unha opción de tradución máis sinxela cara ao galego sería a seguinte:

Así mesmo, estas medidas deben adoptarse canto antes para evitar que no 2013 os escenarios de custos previstos muden, xa que isto produciría distorsións nas hipóteses que se tiveron en conta na devandita orde.

Andrea García Soto

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La traducción de caractónimos en la película Matilda

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Todos estaremos de acuerdo, sin lugar a dudas, en que Roald Dahl fue un gran escritor. Más allá de los valores que todavía hoy en día  transmite cada una de sus obras, cargaba los apellidos de sus personajes semánticamente (lo que se conoce como ‘caractónimos’) y lo hizo de manera magistral. Gracias a este hecho, Dahl nos permite intuir los rasgos personales o físicos de un personaje tan solo con leer su apellido.

Hace poco menos de un año leí un artículo de Carmen Fernández Martín en el que esta afirmaba que no haber traducido los antropónimos en la versión española de Matilda, el libro de Roald Dahl, no fue en su día una decisión acertada. Por un lado, el niño español pierde información y, por otro, se produce una especie de extrañamiento, de tal forma que al leer los nombres en otro idioma siempre sentirá que la historia no pertenece a su mundo. Pero ¿qué hicieron los traductores de la película? Los traductores españoles de la misma, al igual que los del libro, optaron por mantener los apellidos ingleses. Sin embargo, en francés sí que se tradujeron. A continuación analizaremos los caractónimos originales y veremos qué soluciones encontramos en la versión francesa.

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a) Empecemos por el apellido de la familia de Matilda: Wormwood. Esta palabra significa ‘ajenjo’ en inglés, planta que ayuda a eliminar las lombrices intestinales. Asimismo, el apellido nos remite a worm, pues la familia de Matilda (exceptuándola a ella, claro está) es tan desagradable como los gusanos. En francés, este caractónimo se tradujo por Verdebois, ‘carcoma’, lo que transmite a la perfección lo repugnantes y molestos que pueden resultar esos personajes.

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b) La profesora de Matilda se llama en inglés Miss Jennifer Honey. Honey en inglés significa ‘miel’, lo que traduce perfectamente la esencia de la  profesora, la dulzura y la bondad personificada. En francés se ha modificado por Jennifer Candy (‘golosina’, ‘caramelo’). Sería una opción muy acertada si se hubiese apostado por un lexema francés: ¿por qué no Jennifer Friandise?

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c) El apellido de Agatha Trunchbull consiste en un compuesto formado por to trunch (‘golpear con una porra’) y bull (‘toro’). En la versión francesa esta temible directora se llama Agatha Legourdin, por lo que se pierde la idea del toro, pero se conserva el referente de la porra.

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d) Aquí tenemos a Bruce Bogtrotter, un compañero de Matilda. En inglés, el apellido de este glotón es un compuesto. Por una parte tenemos to bog: ‘hundirse’ (el niño se «hunde» de lo mucho que pesa) y trotter, que puede significar tanto ‘que trota’ como ‘niño’. La traducción francesa me parece excelente, Bruce Boufetout, pues, en efecto, «se lo come todo»: por un lado, está “gordito” porque come mucho y, por otro, se termina todo el pastel que le obliga a comer la directora.

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e) En inglés, el nombre de Madame Phelps deja claro que su misión consiste en ayudar (to help) a todo aquel que acuda a la biblioteca. En francés, Madame Folyot no transmite la misma idea, pero la traducción en este último idioma no es opaca, sino que nos acerca al imaginario que tienen los niños de las bibliotecas: un lugar lleno de libros, es decir, de hojas.

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f) Cookie es la cocinera que le hace el pastel a Bruce Bogtrotter. Sinceramente, opino que la traducción francesa, La Fricassé, mejora la versión original. Un niño francés, inglés o español, por norma general, adora las galletas; mientras que este personaje no les debería resultar para nada agradable (basta con mirar la foto). Según Le Robert, la fricassé consiste en un «ragoût fait de morceaux de poulet ou de lapin cuits à la casserole». Creo que la mayoría de los niños se quedarían con las galletas antes que con este plato. En español, podrían haber apostado por un nombre que le transmitiese al niño algo repulsivo (señorita Lenguadevaca, señorita Hígado…).

Queda demostrada, pues, la gran capacidad de Dahl a la hora de crear caractónimos, así como lo difícil que resulta traducirlos. El autor incluso acertó en la elección del nombre de la protagonista de la obra, pues Matilda es un nombre de origen germánico que significa ‘potente’, ‘combativa’… Quizás Dahl también cargó semánticamente los nombres de sus personajes, pero ¿por qué no se habrán traducido tampoco en francés?

Tamara Andrés Padín

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